¿Te da náuseas pensar en las náuseas? Qué es la emetofobia y cómo afrontarla

Si simplemente pensar o escuchar la palabra “vómito” te hace sudar frío, no estás solo. De hecho, existe un nombre para este tipo de fobia, y es más común de lo que crees. La emetofobia (palabra que proviene del griego “emein,” que significa vomitar, y “phobos,” que significa miedo)  describe el miedo irracional a vomitar. Aunque existen otras fobias más conocidas, cada vez más personas descubren que podrían tener emetofobia.

¿Qué es la emetofobia?

La emetofobia es un miedo intenso a vomitar. Si bien a menudo el temor está centrado en la idea de que la propia persona vomite, también puede ser miedo a ver o escuchar vómito. La fobia puede ser tan aguda que quienes la sufren cambian aspectos de su estilo de vida para evitar activar ese miedo, como evitar ciertos alimentos u olores que saben que son detonantes. La emetofobia también puede modificar el comportamiento de amigos y familiares, quienes deben tener más cuidado al contar historias que involucren vómito, o incluso al decir la palabra “vómito” o frases similares.

Otras fobias comunes

Recordemos que una fobia no solo es algo que no nos gusta, sino un tipo de trastorno de ansiedad y puede desarrollarse por diversas razones. Una de ellas es a través de una experiencia traumática directa, como desarrollar miedo al mar después de casi ahogarse. Otra forma en que puede surgir es observando los miedos de otras personas. Por ejemplo, tener miedo a los perros porque en la infancia uno de los padres les tenía terror. También puede desarrollarse mediante el condicionamiento clásico, en el que un objeto, como una abeja, se asocia con algo negativo, como una picadura. Adicionalmente, las fobias pueden surgir tras la exposición a imágenes o historias perturbadoras, como desarrollar miedo a la sangre después de ver un documental de crímenes gráficos.

Algunas de las fobias más conocidas incluyen:

  • Aracnofobia: Miedo a las arañas. Es tan común que algunos videojuegos (como Hogwarts Legacy o Star Wars: Jedi Survivor, por ejemplo) incluyan un “modo aracnofobia,” que reemplaza arañas con algo menos aterrador, como un gato.
  • Acrofobia: Miedo a las alturas. Puede activarse al estar en un lugar alto, como un rascacielos, un avión o incluso en una escalera.
  • Aerofobia: Miedo a volar. Puede ser tan incapacitante que la persona evita viajar en avión, lo que puede afectar su vida personal o profesional.
  • Claustrofobia: Miedo a los espacios encerrados o confinados. Puede incluir estar en lugares cerrados como un clóset, una máquina de resonancia magnética o un ascensor lleno de gente.
  • Tripanofobia: Miedo a las agujas. También puede ser miedo a recibir una inyección o a que le extraigan sangre.
  • Tripofobia: Miedo a los patrones con agujeros o protuberancias agrupadas. Los detonantes comunes incluyen semillas de loto, panales, esponjas y lesiones en la piel, entre otros.
  • Talasofobia: Miedo a cuerpos de agua grandes y profundos. Este miedo es específico a océanos o lagos muy grandes, y está asociado con la inmensidad y el desconocimiento de lo que hay debajo.

Aunque cada fobia sea distinta, sus efectos en la persona pueden ser similares y parecerse a los síntomas de un ataque de pánico.

Fobia vs. ataque de pánico: ¿Cuál es la diferencia?

Cuando se activa la fobia de alguien, la persona puede experimentar síntomas que pueden incluir mareos, temblores, palpitaciones, dolor en el pecho, dificultad para respirar, náuseas o sudoración, usualmente en combinación. Lo mismo puede ocurrir en un ataque de pánico; sin embargo, la diferencia fundamental está en el origen de los síntomas.

Una fobia tiene un detonante específico, como haberse quedado atrapado en un ascensor lleno de gente. La persona puede comenzar a sentirse físicamente incómoda con uno o más de los síntomas mencionados, o experimentar un ataque de pánico completo. Por otro lado, un ataque de pánico es un episodio de ansiedad repentino e intenso que puede ocurrir de manera espontánea, sin necesidad de que exista una fobia generalizada.

Además, una persona con fobia puede sentirse mejor tan pronto como deja de estar expuesta al detonante, mientras que un ataque de pánico puede durar más tiempo, dependiendo de la capacidad de la persona para recuperarse de los síntomas.

Cómo manejar un ataque de pánico relacionado con la emetofobia (o cualquier fobia)

Cuando se activa una fobia, el cuerpo reacciona de inmediato al miedo. Afortunadamente, hay ejercicios que puedes hacer para ayudarte a calmarte.

Un método simple y efectivo es la técnica 5-4-3-2-1. Este ejercicio de grounding es popular porque te permite enfocarte en cosas específicas para distraer tu mente de las emociones que estás sintiendo. Para aplicarlo, comienza observando tu entorno e identifica cinco objetos a tu alrededor, describiéndolos en detalle. Después, enfócate en cuatro cosas que puedas tocar, tres que puedas escuchar, dos que puedas oler y una que puedas saborear.

También, hacer un ejercicio de respiración es una herramienta muy útil para calmarte y volver al presente. Una técnica es la “respiración en caja”: inhala durante cuatro segundos, mantén el aire durante cuatro segundos, exhala lentamente durante cuatro segundos y vuelve a mantener durante cuatro segundos. Repite hasta que empieces a sentirte relajado y con mayor control.

La relajación muscular progresiva (PMR, por sus siglas en inglés) es otra técnica efectiva. Concéntrate en un grupo muscular en particular, ténsalo/flexiónalo y luego relájalo. Repite según sea necesario.

Otras formas de manejar ataques de pánico relacionados con fobias incluyen contar lentamente hacia atrás, escuchar tu playlist relajante favorita o usar afirmaciones como: “Estoy a salvo”, “Esto pasará”, “Es incómodo, pero no estoy en peligro”.

___

Recuerda siempre que las fobias pueden ocurrirle a cualquiera, y los síntomas físicos son una respuesta natural al miedo. Aunque pueden sentirse incapacitantes, tener una fobia no te hace débil, y la buena noticia es que pueden manejarse e incluso tratarse hasta curarse.

Quienes tengan un caso severo de emetofobia u otro tipo de fobia pueden buscar tratamiento y apoyo a largo plazo con un profesional de salud mental con licencia. Si estás experimentando síntomas de ataque de pánico o te sientes abrumado, no tienes que enfrentarlo solo. Envía AYUDA al 741741 para recibir apoyo gratuito, confidencial y disponible 24/7.

¿Necesitas desahogarte?

Envía un mensaje de texto con la palabra AYUDA al 741741 para comunicarte de manera gratuita con un Consejero de Crisis voluntario.

Apoyo gratuito las 24 horas del día, los 7 días de la semana, al alcance de tu mano.

Información de nuestros datos, noticias y más, directamente a tu bandeja de entrada.